El
pájaro y la flor del cerezo – Dibujo de Kadoura
Para niñas de 10 a 13 años.
Querido
diario hoy empiezo a contarte mis cosas, ayer cumplí doce años y eres uno de
mis regalos. Me llamo Abril porque lo decidió mi padre al saber que nacería en
primavera.
Hemos
venido a pasar el fin de semana en el pueblo con mis abuelos. Los cerezos están
abriendo sus flores. Nunca les di importancia, pero esta mañana me fijé y me
parecieron preciosas y pensé cómo sería una diadema con esas flores, pero
enseguida me vino al pensamiento la cara burlona de mi primo Luís, las guais de
clase riéndose y mi hermana diciendo: “Qué femenina, qué cursi”.
Mi
hermana, (se llama Alexia y se cree saberlo todo porque ya tiene quince años,
cosa que desde ahora mismo te informo: ¡me pone negra!) también tuvo un diario y una vez se
lo leí y me pareció buena idea tener uno. En lo poco que pude leer ponía
“querido diario, hoy vi a Alberto en la parada y creo que me miró. Es tan
guapo.” Y cosas así. Yo te voy a dejar siempre bien escondido para que nadie te
lea y además las cosas importantes las voy a poner en clave, como me dijo Lucía
que hace ella. Estoy inventándome un alfabeto.
Bueno,
ya es tarde. Goodbye, au demain, arrivederci. Jejeje ¿Ves? ¡Soy políglota! La
tía de Sol, que es monja y sabe francés e italiano, siempre que la vemos nos
dice: “Niñas, tenéis que saber idiomas como yo. Saber idiomas abre puertas”
¿Qué puertas le habrá abierto a ella? Si casi no sale del convento. Ser monja
me parece muy triste y aburrido. No enamorarse, no salir con amigos, no tener
hijos.
Ah,
Sol es mi vecina y vamos al mismo colegio aunque ella es un año más pequeña que
yo. Hasta mañana cher ami.
Querido diario, pasó una semana sin escribirte. Estoy muy liada con los exámenes. Han pasado algunas cosas que ya te contaré otro día porque hoy tengo sueño. Bueno, te adelanto: Lucía empezó a salir con Mauro y no me hace ningún caso. Antes me daba la chapa continuamente con sus historias, ahora se pasa los recreos con él. No sé cómo puede ser eso. A mí también me gustan algunos chicos, pero me parece que no dejaría de lado a mi mejor amiga por mucho que me gustara un chico ¿O sí? Dice mi madre que hasta que no me ocurra no lo sabré. Yo no sé, me parece difícil que me pase. Pienso muchas cosas diferentes. A veces cuando veo alguna película romántica me parece que podría morir de amor y me quedo un tiempo que solo me falta ver lagartijas volando. Pero en la vida real los chicos me parecen tan raros. Me gusta Hugo, pero solo dice tonterías, le felicité el día de su cumple y casi ni me miró. Y otras veces viene a tirarme de la coleta y pone cara de estúpido.
¿Cómo se
sabe cuándo estás enamorada de verdad? ¿Cómo sabré con qué chico casarme? No sé
si querré casarme o solo estar de novios como mi tía Claudia. ¿Cómo sabré si es
cierto que un chico me quiere? He oído que a veces te toman el pelo y que solo
quieren toquetearte. A veces creo que no me enamoraré, aunque sí quisiera tener
una familia. ¿Cómo les gusta que sean las chicas?
A casi
todas mis amigas les ha venido la regla. Dice mi madre que van un poco
adelantadas, que no me preocupe. Cómo será tenerla. Parece un incordio, aunque Sabina
solo hace que pavonearse “ay, me va a venir, tú aun no sabes como es, claro.” Y
se pone a comentar con Carmen que cosas usa o piensa usar para esos días. Cuando
hablo de esto, mii hermana se ríe “ay la pobre, pero si eso no es nada, te
acostumbras” y me revuelve el pelo, cosa que ¡¡¡o-di-o!!!
Hoy te voy a contar algo que no he dicho a nadie, pero a nadie-nadie: todavía me gusta jugar con las muñecas. Cuando me acuesto a veces juego con mi Barbie exploradora. El otro día casi me pilla mi hermana. No quiero ni pensar cómo lo comentaría. No pierde ocasión de ponerme en ridículo. La verdad es que yo suelo vengarme, pero otro día te digo cómo. Quería decirte eso de la Barbie y también otra cosa: miro a la Barbie y la veo monísima y me imagino aventuras: que vive sola en un apartamento bonito y viaja mucho y los chicos están por ella, pero ella no les hace caso. Pero otras veces la miro y me da rabia ese cuerpo con cinturita y piernas delgadas y tan largas. Nunca seré así. No tengo cinturita y mis piernas son cortas. ¿Me crecerán las tetas de una manera bonita? Me hace ilusión usar sujetador. Me veo súper plana.
…
He
pasado la tarde enfadada y lloré un montón. ¡No soporto a mi madre! Un grupo de
chicos que no son del colegio, amigos de Hugo, iban a montar una fiesta. Él me
invitó, dijo que llevara cosas de picar, que iríamos a pasar la tarde a la
orilla del río. Le pedí a mi madre dinero para comprar algunas cosas y que hiciéramos
unos sándwiches, y me dijo que ni hablar, qué quienes eran esos, que no los
conocía, que soy pequeña para hacer botellón ¿pero qué botellón? Nadie ha dicho
que sería botellón. Ella me dijo que soy muy inocente, que eso es un botellón y
que me han invitado para llevarles la comida. ¡¿Será mal pensada?! Mal pensada
y además ¡me ve como una estúpida! Me he encerrado en mi habitación. ¡¡¡No
pienso hablarla jamás!!!
Va a resultar que mi madre siempre tiene razón ¡Qué rabia! ¡No la soporto! Mauro, el ex de Lucía, nos contó que el día de la fiesta en el río se encontró con Hugo muy borracho, vomitando cerca de su casa. No sabía si alegrarme de no haber ido o si enfadarme con él. Decidí que las dos cosas. ¡Qué idiota! No le pienso volver a hablar.
…
Hoy estábamos en el recreo Lucía, Sara y Jimena haciendo el cabra y me torcí el tobillo. Llamaron a mi madre y vino a recogerme. ¡La a-do-ro! Me ha cuidado un montón, hablamos de cosas de chicas, me contó historias de cuando tenía mi edad, me dio muchos mimos. ¡Es la mejor mamá del mundo!
…
¡¡¡Ufff!!! Han pasado meses. Bueno, no tanto, me parece que hace un siglo que no te escribo. Me vino la regla. Mi abuela me dijo “Ahora ya eres una mujercita, tienes que asentar esa cabecita y ser juiciosa, ya sabes…”. Ella todo lo acaba en ita. Mi madre estaba delante y le dijo “Abril ya sabe como comportarse”. Me gustó mucho que lo dijera, pero me quedé pensando a qué se refería.
…
Esta tarde salí al balcón y en el suelo había un pajarillo que parecía muerto. Lo cogí. Aún vivía, el corazón le latía muy rápido, estaba asustado. Mi padre le curó una herida que tenía en un ala. Le tenemos en una caja de cartón. Lo estoy cuidando. Es una monada. Es como una bolita de color pardo, pecho blanco, con manchas marrones. Mi padre dice que habrá chocado con algo, que estará aprendiendo a volar. Le llamo Campeón para que se anime. (Ya sé que los pájaros no entienden, pero…). Mi hermana me dice que no me encariñe que tendrá que irse. ¡Ya lo sé! ¡Qué pesada!
…
Han pasado cuatro días. He sacado la caja al balcón para que le diera el aire. La herida ya ni se nota. Le dejé sin la tapa y fui a por agua. Cuando volví estaba sobre la barandilla. Llegué a tiempo de verle como subía volando. Se metió entre las ramas de uno de los árboles de la calle y ya no le vi. “Adiós Campeón, que seas feliz”, dije bajito. ¡Qué pena me dio ver la caja vacía!
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