EL GATO CON BOTAS
Hace años que vivía un molinero
Que un día heredó un gato con sus botas.
El animal astuto y marrullero
Quiso a su amo que estaba en bancarrota
Llenar todo el molino con dinero.
Un conejo cazó para, enseguida,
Ofrecérselo al rey de la comarca
Diciendo que el marqués daba la vida
complaciendo señor tan gran patriarca
y le daría todo sin medida.
Cazó y cazó contento muchas veces
Y salía corriendo hacía el palacio
Y le daban a cambio boludeces
Que extraía tacaño el rey batracio
Siempre envuelta su mano en flacideces.
Hasta que un día vio cerca del trono
A una gata mimosa y adorada
Por el rey, protegida como icono
De salud y poder encorsetada
Que despreciaba al gato con encono.
Y el gato que era listo sin tropiezo
Al ver tan malos modos se enfadó
Y cogiendo a la gata del pescuezo
En un saco de esparto la metió
Llevándola a su casa sin un rezo.
Pidió rescate al rey por devolverla
Y por fin tuvo aquel que dar la pasta
Que nunca hubiera dado sin cogerla
Pues no pagaba nunca entusiasta
A ninguna persona, por joderla.
Y así el gato llenaba al molinero,
Que siempre le trató con cortesía,
El molino hasta arriba de dinero.
Y la gata al final se enamoró
De ese gato gallardo y generoso
Que una vez un rey tonto despreció.
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