domingo, 17 de julio de 2022

EJERCICIO 4 Ilustración del gorrión. Andrea Sanz López

 LA FUERZA DE LO EFÍMERO


Te reíste de mí cuando te regalé aquella tarjeta tan bonita por tu undécimo cumpleaños. Y en medio de esas risas sin sentido, me la devolviste y sin apartar tu mirada de mí, pude escuchar estas palabras:


  —En este cartelito seguro que dice: “Tonto el que lo lea”


Tuve mucha suerte al recibir aquella respuesta, probablemente fue la única manera posible de que el amor hacia ti, que me tenía tan embobado, se desvaneciera como la niebla con el sol, suavemente, pero de forma inexorable.

Hoy, veinte años después, cuando no queda nadie de tu cortejo fúnebre, me he acercado a tu tumba y he apoyado la tarjeta en tu lápida. Desde donde estés podrás comprobar cuantas verdades contiene y no supiste comprender.

Lo más evidente para ti es que, efectivamente, “la vida es breve”. Si te hubieras interesado mínimamente por su significado te habría hecho comprender que, aunque breve, yo te habría ayudado a vivirla intensamente y juntos podíamos haber disfrutado de miles de cosas efímeras que nos regala la vida.

Cada primavera encargaré a un gorrión que te traiga una ramita con flores de cerezo y que alguien pueda disfrutar de esa imagen cuando pase por delante de tu tumba. Espero que ese sentimiento alcance mínimamente tu espíritu y te conmueva, aunque lo dudo.

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