lunes, 11 de julio de 2022

EJERCICIO 3 B – JUANA - ESCENA DE DOS NIÑOS

 

Poliedro verano 2022 – infantil

EJERCICIO 3 B – ESCENA DE DOS NIÑOS

Andrés,  al que en el cole llaman “ciempiés”, está dando pelotazos contra la pared de la biblioteca en el parque, detrás de su casa. Da pataditas aburrido a su balón, regalo de su tío.

Sentado en el bordillo de cemento, Raúl le mira con envidia mientras come su bocata de la merienda. Raúl ha hecho ya sus deberes de matemáticas. Sus amigos le llaman el Sabio Trompacín, porque es listo y un poco torpe. Cuando se despista, se tropieza y se cae de bruces como un tentetieso. Eso sí, igual que el tentetieso se levanta rápido como el rayo, movido por un resorte. Le da vergüenza que le vean que se ha caído.

En una de esas, la pelota de Andrés Ciempiés ha venido a parar a los pies de Raúl el Sabio Trompacín. Raúl se levanta decidido, para devolver el balón de un puntapié y ¡zas! En vez de dar un punterazo, le da un pisotón y acaba sentado de culo en el suelo con la pierna de atrás doblada como una bailarina de ballet. Sólo le ha faltado levantar los brazos al compás.

Andrés Ciempiés se acerca a por su balón sin dejar de reír a mandíbula batiente al ver la pose de cisne caído de Raúl el Sabio Trompacín.

-          No tiene ninguna gracia. Me he dado un culetazo -se duele Raúl.

-          Es que estás muy chistoso, con tu bocadillo y tu visera, ahí sentado -se carcajea Andrés.

Raúl rojo y dolorido, se levantó esta vez despacito.

-          Si te doliera a ti, no te reirías tanto, Torcuato cara de pato. ¡Cuá-cuá!

-          ¿Qué me has llamado? A que te meto…

-          Torcuato cara de pato. Torcuato cara de gato. Torcuato cara de chato…

-          ¡Chitón! Mira que te doy un balonazo que te dejo turulato.

-          ¡Qué tiarrón! Si me tiras el balón usaré mis superpoderes y te lo encajaré en el tejado.

-          ¿Ah, sí? Pues chúpate ésa. Ahí va.

Andrés pega un punterazo al balón en dirección a Raúl. Raúl coge impulso y se levanta dando un salto mortal con el que da un remate al balón que lo lanza hacia lo alto. Los dos niños se quedan mirando asombrados.

El balón sube y sube y sube y luego baja y baja y baja y por fin se detiene encajado en el alero de la vecina del tercero.

-          Eh, devuélveme mi balón. Si vuelvo a casa sin él me dejarán sin paga para toda la semana.

Andrés se puso a lloriquear, mientras seguía con la retahíla.

-          Devuélveme mi balón. Devuélveme mi balón. No puedo volver a casa sin el balón.

A Raúl le dio pena ver tan acoquinado a Andrés.

-          Pues tenemos que pensar algo. ¡Ah, ya sé! Tiene que haber una trampilla que salga al tejado. Vamos.

Y juntos corrieron al portal de la vecina Andrea y subieron hasta la terraza de los tendederos. Y sujetando el uno al otro, se estiraron hasta coger la pelota del alero. Y luego ya pasaron la tarde jugando los dos juntos tan contentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario