EL FANTASMA DE LA CASA PROHIBIDA
En el pueblo se decía que en La casa prohibida había un fantasma.
El grupo de Los Empollones, al principio, no lo creyeron, pero poco a poco se fueron enterando de cosas que les hicieron sospechar que podía ser verdad. Serían empollones, pero no se iban a dejar amedrentar por ningún fantasma, y decidieron investigar por su cuenta, en este verano recién estrenado, cuánto había de verdad.
¿Descubrirán al fantasma?
¿Qué peligros correrán si lo intentan?
¿Cómo conseguirán ocultar a sus padres la aventura?
Su primera decisión fue cambiarse los nombres, de manera que si alguien escuchaba alguna conversación, no podrían identificarlos.
Alicia, la mayor, pasó a llamarse Alfa. Oscar, apasionado astrónomo, Orión. Patricia, bajita y menuda, Pizca. Y Marta, la más empollona de todos, la que más libros leía, se llamaría Minerva.
Así, si fuera necesario, podrían identificarse también por la inicial se su apodo, que coincidía con la de su nombre.
Suena atractivo. A los chicos les atrae ver como se resuelven cosas que dan miedo.
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